«Predecir es muy difícil, sobre todo el futuro», ironizaba el gran físico Niels Bohr. En Historia del futuro, Pablo Francescutti ilustra esta afirmación exponiendo numerosos pronósticos que jamás se cumplieron, pese a haber sido realizados por prestigiosos organismos y personalidades.
Pese a ello, parece fuera de duda que para el gobierno de los pueblos, aún contando con esta inevitable incertidumbre, sea imprescindible realizar previsiones y planes que orienten en el camino para lograr un futuro próspero. Y también parece razonable que previsiones y planes serán tanto más certeros cuanto mejor sea la comprensión de la realidad actual. Pues desconocimiento y falta de comprensión pueden fácilmente convertirse en rechazo irracional. «El hombre está dispuesto siempre a negar todo aquello que no comprende», escribió Blas Pascal. Y actualmente con tantas, tan intensas y rápidas transformaciones, estos desconocimientos y miedos -y, como consecuencia, negaciones y rechazos-, se dan con mayor profusión. ¿Puede, quizás, ser ésta la causa de la «"brecha digital" que existe en España entre los dirigentes políticos y la sociedad»?. Pregunta que formulaba el primer teniente de alcalde de Jun, al presentar en 2002 un estudio que revelaba que sólo el 5% de los alcaldes utilizaban Internet. A lo cual añadía que existía, «tecnofobia de los responsables de las administraciones locales hacia las nuevas tecnologías "porque se trata de dirigentes políticos que llevan gobernando muchos años y que reconocen no haber tenido el tiempo suficiente para reciclarse"»...
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