Viernes, 10 Septiembre 2010
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LA EDUCACION EN CIENCIAS: NECESIDAD SOCIAL



Fragmentos e imágenes extraidos de:

El impacto del avance de las ciencias sobre la sociedad en las primeras décadas del siglo XXI. El contexto para la educación
Jorge E. Allende


Hemos visto como las ciencias están desarrollándose con un ritmo desenfrenado, situación que se acelerará aun más en los próximos años. Hemos visto también con el ejemplo de los estudios genómicos, como este avance científico impactará con gran fuerza en todos los ámbitos de la sociedad de las próximas décadas. Estos hechos que con gran seguridad podemos predecir se contraponen con otro hecho actual que también podemos afirmar con gran certeza, un enorme y creciente desconocimiento de lo que hace y persigue la ciencia por parte del grueso de nuestra sociedad.

Este analfabetismo científico en gran parte de los estratos sociales, es un hecho mundial que tiene condiciones especialmente preocupantes en Chile y América Latina. Como lo ha expresado Carl Sagan (6) esta mezcla de poder por el lado de la ciencia e ignorancia por parte de la sociedad que le da sustento es una mezcla explosiva que es altamente peligrosa e inconveniente.

(...)

Para cerrar la brecha de las dos culturas que preocupaba a C.P. Snow (7) y permitir un fecundo diálogo entre la sociedad y la ciencia y la tecnología es necesario que se mejore la calidad de la educación en ciencias en todos los niveles educacionales. También es necesario que los científicos y tecnólogos hagan un esfuerzo por comunicarse en forma entendible con la sociedad, que escuchen las preocupaciones y demandas del pueblo y que se propicie una divulgación científica de alta calidad.

(...)

El aprendizaje de las ciencias tiene que iniciarse desde los primeros años de escolaridad. Es fundamental que los niños aprendan el enfoque de exploración, del juego experimental en que tratamos de contestar preguntas sobre el hombre y el universo, no memorizando las respuestas, sino buscando contestaciones con simples
herramientas que manipulamos con nuestras propias manos. Esta metódica esta plenamente de acuerdo con los postulados de la reforma educacional en que se le otorga la mayor importancia a la actividad del educando versus el discurso del docente. Es importante que nuestros niños experimenten tempranamente el gozo del descubrimiento y que aprendan la fascinación de la ciencia.


El método científico tiene además muchos valores formativos cono la sana crítica, la rigurosidad en el sacar conclusiones y el absoluto respeto por la verdad. Los niños que han conocido a la ciencia y a los científicos desde sus primeros años, serán ciudadanos que se interesaran por la ciencia y valoraran la labor que hacen los científicos.


Desgraciadamente los niños tienen en general y en todo el mundo una errada y negativa idea de los científicos y de la ciencia. Esa es una idea que ayuda a generar el abismo entre ciencia y sociedad y que deberíamos cambiar.


El Prof. Leopoldo de Meis, destacado bioquímico brasileño interesado en la enseñanza de las ciencias, ha participado en un interesante estudio realizado en varios países del mundo que estudiaba la visión que los niños tienen de los científicos,
recolectando dibujos en que niños de 10 a 13 años mostraban como imaginan a una persona trabajando en ciencia.


Como se puede ver en las figuras que reproducimos de su libro "Ciencia e Educaçao", la opinión de los niños en muchos casos es muy negativa ya que los científicos aparecen con caras terroríficas y con algunos claros signos de maldad o locura.

cinetificos1

cientificos2


Hay varios otros aspectos de estos dibujos que son interesantes y preocupantes de analizar. Uno de ellos es que en la gran mayoría de los dibujos, a pesar que sus autores fueron en todos los países aproximadamente iguales cantidades de cada sexo, el científico es claramente un hombre y sólo en 10% de los casos aparecen científicas en los dibujos. Esto significa que las niñas no ven la vida científica como un posible destino para ellas, lo que augura mal para nuestro deseo y necesidad de atraer más mujeres a la ciencia.

Al contrario, cuando se le pidió a los niños que dibujaran a un artista, los dibujos mostraron una relación de los sexos del artista representada muy cercana a la paridad. Otro aspecto importante del estudio del Dr. de Meis tiene que ver con las actividades que los niños relacionan con los científicos (Tabla III). Como podemos ver, la mayoría piensa en los científicos haciendo experimentos, pero muy pocos los ven pensando y observando, actividades que ocupan gran parte de nuestro tiempo.

También es muy indicativo del gran desconocimiento de la actividad científica que los profesores de estos niños tienen el hecho que no incluyan a la docencia como una actividad a la cual los científicos dedicamos gran proporción de nuestro tiempo pues la gran mayoría estamos en las universidades y que tampoco consideren que la actividad científica ayuda a nuestros prójimos - una de las importantes motivaciones que nos impulsan en este difícil camino. Esta claro que tenemos mucho trabajo por delante para mejorar la percepción que tienen los niños y la sociedad sobre la ciencia y los científicos. Una de las maneras que tenemos para avanzar en esto es mejorar la educación en ciencias.

Una de las características que explican las bases del problema de la pobre educación científica de nuestros niños es la separación que ha existido en los últimos años entre las instituciones que forman a los profesores de nuestras escuelas y liceos y las facultades universitarias donde se investiga en ciencia y tecnología. En general, las facultades de educación, las universidades pedagógicas y otras instituciones que forman nuestros principales grupos de docentes en ciencias no incluyen entre sus cuadros académicos a un número significativo de investigadores científicos. Es difícil entonces que los profesores de ciencias tengan una vivencia real de lo que significa hacer ciencia, una vivencia que puedan transmitir a sus alumnos.

Un segundo factor que ya hemos visto, está definido por el vertiginoso avance de las ciencias. Esta velocidad es tal que todos quedamos rápidamente obsoletos a menos que hagamos un tremendo esfuerzo para mantenernos al día en algunos campos muy específicos en el que trabajamos. Este es un fenómeno general que afecta a todas las profesiones. Como profesor de la Facultad de Medicina les puedo contar que con mucha frecuencia acuden a mí connotados médicos quienes con congoja me dicen que ya no pueden leer revistas médicas de su especialidad porque no entienden los términos de la genética y biología molecular que se están empleando. Ellos necesitan reactualizarse.

Para los maestros y profesores de ciencias esta es una permanente necesidad. Los niños y jóvenes ven las noticias sobre el clonamiento de Dolly, sobre el genoma humano, sobre Steven Hawkins y esperan que sus profesores les puedan aclarar y explicar de qué se trata. Estoy convencido que los científicos activos de nuestros países tenemos una tremenda responsabilidad de hacer algo por solucionar estos dos problemas. El año 1993, cuando tuvimos en Chile la Asamblea General de la ICSU, yo ocupaba el cargo de Presidente de la Academia Chilena de Ciencias. Decidimos aprovechar la presencia de las más importantes academias, la Royal Society del Reino Unido, la National Academy of Sciences de Estados Unidos, la Academia Rusa, la Francesa, etc. para tener una discusión sobre el tema de la ciencia y sociedad. Uno de los tres temas planteados fue el de cómo las Academias y los científicos podían ayudar a elevar el nivel de la educación en ciencias de los niños.

La respuesta de la mayoría de las más antiguas y prestigiosas academias fue que ellas trabajaban conjuntamente con las Asociaciones de Profesores de Ciencias. Como en Chile no existía una Asociación equivalente, la Academia Chilena decidió crearla y en 1994 se fundó la Asociación Nacional de Profesores de Ciencias de Chile estrechamente vinculada a la Academia y al Comité Nacional ICSU. Esta Asociación que tiene personería jurídica y cuenta con más de 800 miembros acaba de realizar su 6° Congreso Nacional en Arica con mucha participación de delegados de otros países latinoamericanos. Uno de los logros de esta asociación ha sido demostrarles a los profesores que los científicos estamos interesados y dispuestos a colaborar con ellos y a su vez proporcionar a los científicos oportunidades concretas de contribuir a actualizar a los profesores y a escuchar sus problemas.

Las instituciones universitarias donde se realiza investigación científica de frontera también tienen una responsabilidad de cooperar en este campo. Nosotros, en el Instituto de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, tenemos una experiencia interesante. Hemos definido que institucionalmente vamos a concentrar nuestra labor de extensión en dos campos: la actualización de los
profesionales de la salud y el mejoramiento de la educación pre universitaria en ciencias biológicas. En este último campo hemos realizado una serie de actividades que incluyen series de conferencias en liceos municipalizados de la Región Metropolitana, actividades de estudiantes de enseñanza media en los laboratorios del ICBM y cursos para profesores. También hemos preparado materiales histológicos para demostrar la materia de la célula y sus componentes en el programa del 1er año medio.

Tal vez lo más novedoso que hemos hecho ha sido un curso práctico sobre ingeniería genética de una semana de duración. Hemos montado este curso con apoyo de la Fundación Andes y lo hemos ofrecido 7 veces a profesores y alumnos. Uno de esos cursos se desarrolló en el Mineral El Salvador, (en el Norte de Chile) donde se llevaron los simples aparatos y reactivos y los niños y profesores de esa apartada ciudad pudieron hacer ingeniería genética de bacterias y aislar genes y proteínas. Esta experiencia nos ha llevado a postular la constitución de laboratorios móviles que puedan trasladarse a diferentes liceos y colegios y que eviten la necesidad de hacer costosas instalaciones en cada establecimiento.

A ese respecto hemos tomado contacto nuevamente con las Academias de Ciencias de otros países. En la reunión mundial de Academias de Ciencias realizada en Tokio, a que ya me he referido, se le dio mucha importancia al tema de la educación en Ciencias, lo que nos permitió generar muchos contactos y plantear una reunión en Enero del 2001 en Chile en que participarían muchas academias de América Latina y las de Estados Unidos y Francia. Esa reunión se centraría en la participación de científicos en la preparación de materiales de experimentación que puedan permitir que los niños los manipulan y vayan descubriendo algunos de los grandes principios de la ciencia.Pensamos recoger las muy importantes experiencias de los otros países en este campo y plantearle al Ministerio de Educación un proyecto sobre esta materia.

Hay muchas otras maneras como los científicos pueden colaborar con los profesores y con las autoridades para mejorar el nivel de la educación científica de nuestra juventud. La confección de textos y la revisión de sus contenidos es una tarea concreta en que ya hay varios científicos participando, pero en la que necesitamos involucrar a más personas. Otra área tiene que ver con el desarrollo de la educación informal, por ejemplo en la implementación de museos científicos y en ferias y otras actividades como las que impulsa con mucho éxito el Programa Explora de CONICYT.

En el siglo XXI la ciencia y la tecnología tendrán un impacto cada vez mayor en la vida de cada persona de este planeta. Es muy importante que esas personas tengan una comprensión mínima de lo que es y persigue la ciencia. Esa comprensión le permitirá a los ciudadanos del futuro opinar y demandar de la ciencia la solución de sus problemas y aprovechar mejor los aportes de las nuevas tecnologías para mejorar su calidad de vida. La educación tiene que jugar un papel esencial en fomentar esa comprensión y permitirle a la sociedad disfrutar con los logros de esa fascinante aventura de la mente humana.